Tras diez años de la visita papal
La Iglesia reclama apertura en Cuba
Diez años después de la histórica visita de Juan
Pablo II a Cuba, la Iglesia Católica reclama mayor apertura y
diálogo, aunque reconoce avances en su difícil relación con el
gobierno comunista, de fuerte choque en los albores de la
revolución.
De impecable traje negro de corte cruzado, al pie de la escalerilla
del avión, Fidel Castro recibió a quien se atribuye haber
contribuido a la caída de los regímenes comunistas en Europa del
Este.
“Que Cuba se abra al mundo, y que el mundo se abra a Cuba”, dijo el
Papa en el aeropuerto. La frase fue el emblema de una visita que
generó un fervor popular de gran magnitud, cumplida del 21 al 25 de
enero de 1998.
Preparada por años y apuntalada por una visita de Castro al Vaticano
en noviembre de 1996, el viaje a la isla fue todo un acontecimiento
mundial, pese a competir entonces mediáticamente con el escándalo de
Monica Lewinsky en la Casa Blanca. Eran tiempos difíciles en que
Cuba sufría el rigor de una profunda crisis por la desaparición de
la Unión Soviética, su aliado y principal sostén económico por más
de tres décadas.
Con Castro en primera fila, Juan Pablo II ofició la memorable misa
en la Plaza de la Revolución. También celebró la eucaristía en Santa
Clara, Camagüey y Santiago de Cuba.
“Su visita marcó la vida de la Iglesia en Cuba y nuestra historia
como nación”, dijo el cardenal Jaime Ortega, para quien ahora las
relaciones con el gobierno están “en lenta, pero progresiva
mejoría”.
El domingo en la misa de la catedral de La Habana, el cardenal
destacó como una bendición estos “diez años en los cuales la Iglesia
se ha beneficiado tanto”.