El Chiatén deja en jaque al Sur
Declaran “emergencia volcánica” en Esquel por
la lluvia de cenizas
Lo decidió el Concejo Deliberante. La ordenanza
le permite al intendente de la ciudad disponer de un fondo creado
para la situación y tomar medidas extraordinarias.
El Concejo Deliberante de Esquel decidió
declarar la “emergencia volcánica” en la zona urbana, por el tiempo
que dure la lluvia de cenizas proveniente del Chaitén, que ayer
continuaba con emisiones, lo que obligó una vez más a suspender
vuelos hacia algunos puntos del sur del país.
La ordenanza permitirá al intendente Rafael Williams disponer de un
fondo creado especialmente para esta situación.
Así, podrá “disponer excepcionalmente de los recursos y bienes
municipales” y está facultado para la “tramitación, aprobación y
contratación en forma directa, por razones de urgencia, en excepción
al régimen legal vigente”.
Además, el jefe comunal, en el marco de la emergencia podrá
establecer límites de velocidad para que los vehículos no levanten
polvaredas en las calles cubiertas por cenizas, e incluso “prohibir
la circulación”.
En caso de ser necesario, la normativa le permite a Williams
“fiscalizar los precios de venta de artículos de primera necesidad”
y fijarlos.
Y, por último, “regular, y aún suspender, la totalidad de las
actividades que se desarrollan dentro del ejido municipal”.
En tanto, esta mañana, la nube de cenizas provocada por el volcán
chileno –en actividad hace 12 días- obligó a cancelar una vez más
varios vuelos a ciudades de la Patagonia por la baja visibilidad.
Los servicios suspendidos pertenecen a la compañía Austral y tenían
como destino varias ciudades del sur del país.
Según se informó, la medida afectó a los vuelos que debían partir
del aeroparque Metropolitano Jorge Newbery con destino a Bariloche,
Comodoro y Bahía Blanca.
El volcán Chaitén, que entró en actividad hace casi dos semanas,
sigue en erupción. Si bien los residuos volcánicos que expide no son
tóxicos, generan múltiples complicaciones: limitan la vida en el
exterior, afectan la visibilidad y la respiración de los pobladores.
Además, los productores locales se vieron obligados a trasladar el
ganado ovino y bovino a los campos de invernada para evitar que
coman pasturas con cenizas.