Ayer trasladaron a la joven Abregú a la cárcel
Otra confesión de Luciana: inventó un robo y
que quisieron abusarla en su casa
Fue una denuncia que hizo su madre en base a sus
dichos. La joven confesó que se trató de un invento para recibir la
atención de sus padres. Un juez la mandó a la cárcel por el crimen
de su progenitor.
Las denuncias que hizo Luciana Abregú (19)
comenzaron a esfumarse y a perder sustento debido a que empezó a
confesar toda una trama de hechos que culminó con la muerte de su
padre, el kiosquero Jorge Abregú. La confesión más impactante y que
resolvió el crimen fue aquella en la que la joven se “quebró” y dijo
que ella mató a su progenitor. En ese relato, también había
declarado que el balazo que recibió en el respaldo de su cama, la
noche del 31 de diciembre pasado, no era producto de un intento de
robo ni un atentado contra ella, sino que había estado probando el
arma con la que después ejecutó de un tiro en la nuca a su padre,
según su confesión.
Y los investigadores del Cuarto Juzgado de Instrucción, al mando del
juez José Atenágoras Vega, escucharon una nueva revelación de
Luciana. La adolescente hipoacúsica aseguró que un intento de robo
que había sufrido en octubre pasado, en la que un sujeto
encapuchado, además de revolver la casa, quiso besarla en la boca y
manosearla, era todo un invento para que sus padres le prestaran
atención, dijeron fuentes judiciales. Es decir, una muestra más de
la capacidad de la joven para crear hechos y sembrar pistas falsas.
Una habilidad que quedó plasmada cuando Luciana planificó y llevó a
cabo el homicidio de su padre. Por ese hecho, y una vez que la joven
terminó de declarar, el magistrado dispuso su traslado hacia el
Penal de Chimbas, informaron las fuentes.
Crimen y engaños
El viernes pasado, Luciana fue llamada por el juez Vega para que
diera su versión sobre la denuncia que había efectuado su madre, en
base a sus dichos, el 22 de octubre de 2007. Allí se decía que la
joven llegó el día anterior a su casa en Concepción y encontró a un
sujeto encapuchado dentro de la vivienda. El desconocido había
revuelto todo su hogar para robar, y al verla, la redujo y la ató a
una mesa. En ese momento, el intruso quiso besarla y tocarla, pero
la adolescente lo mordió y el sujeto escapó. En esa denuncia,
Luciana era la víctima y debía declarar como testigo, en la que no
se la acusaba de nada. Pero la chica manifestó que no entendía de
qué se trataba la audiencia y la cita se postergó.
Y ayer, la adolescente regresó al juzgado y al final confesó.
Expresó que ella revolvió y dio vuelta toda la casa para simular un
intento de robo, que ella se ató a la mesa y que el delincuente
nunca existió. Pero ¿por qué inventaría semejante historia? Según
afirmó Luciana, porque sus padres discutían mucho y no le prestaban
la suficiente atención a ella, explicaron las fuentes.
De esa forma, se cierra el entramado de denuncias falsas que había
ejecutado la joven. Entre ellas, se cuenta el disparo de un revólver
calibre 38 que impactó contra el respaldo de su cama, la noche del
31 de diciembre pasado. Primero se dijo que era un intento de robo o
un atentado, pero después se supo que la joven estuvo probando el
arma para llevar a cabo el crimen. Otro caso sería el supuesto rapto
que sufrió la adolescente en enero pasado, pero el climax llegó
cuando su padre, Jorge Abregú, fue ejecutado de un tiro en la nuca y
la joven apareció atada a una silla. Luciana aseguró que dos hombres
(de los cuales hizo identikits) mataron a su progenitor y robaron en
la casa. Sin embargo, días más tarde su familia halló las cosas
robadas en su poder, se quebró y aseguró que planeó en detalle el
asesinato. Luego de escuchar su última revelación, el juez Vega
ordenó su traslado al Penal de Chimbas.