A 73 años de su muerte
El día que Gardel cantó en la provincia
El más grande del tango argentino llegó a San
Juan y se presentó en el Teatro Cervantes el 3 de julio de 1933. El
mismo día que murió Hipólito Yrigoyen. El Dr. Simón Peña Figueroa
relató cómo fue aquel tiempo, y sus anécdotas.
Aunque todavía sigue habiendo controversia
acerca de cuándo y dónde nació Carlos Gardel. Es más importante como
vivió. Y cómo la memoria de muchos argentinos lo recuerda a 73 años
del paso a la inmortalidad.
Simón Peña Figueroa tiene 66 años, es médico de profesión, pero su
afición por la historia lo llevó a investigar hechos curiosos e
inéditos que sucedieron en San Juan. Su consultorio se encuentra
justo frente al Hospital de Pocito. Entrevistado por Diario El
Zonda, el doctor Simón reveló un pasado desconocido por muchos. La
aventura del “Zorzal criollo” en tierras cuyanas.
Carlos Gardel llegó a San Juan el 2 de julio de 1933 a las 12.30 en
el tren El Cuyano, luego de dar su espectáculo en el Teatro
Independencia de Mendoza. Según lo que destaca el investigador, fue
un viaje lento y agotador. Su visita formaba parte de una pequeña
gira musical por Cuyo, y que terminaba en Chile. Gardel estuvo
acompañado por sus cuatro guitarristas, Aguilar, Riverol, Vivas y
Pettorossi. Se hospedaron en el hotel sanjuanino Palace, edificio
ubicado en la actual calle Rivadavia 40 oeste. En aquella
oportunidad ocuparon tres habitaciones y Gardel durmió en la número
18.
Los cinco debían presentarse en el antiguo Teatro Cervantes,
propiedad de José Bautista Estornell, ubicado frente a la Plaza 25
de Mayo. En ese lugar pasaban las primeras películas sonoras, y
Gardel con su cuarteto se dedicaba a animar la función en el
intermedio de la proyección de cada film. El padre del tango no era
tan popular por entonces y todavía no adquiría la fama internacional
que lo caracterizó.
En un espectáculo tanguero en la ciudad de San Juan de los años ‘30,
convocar a más de 500 personas en un teatro significaba un éxito
multitudinario. Si bien la música del arrabal se expandía a todas
partes desde el Río de la Plata, le costaba imponerse como una moda
en Cuyo. Pero, según el doctor Peña -quien ha estudiado
exhaustivamente este género a partir de Carlos Gardel- el tango
creció a pasos agigantados y de manera contundente por todo el país.
El “Zorzal criollo” tuvo tiempo para disfrutar de su breve estadía
por la ciudad capital y recorrer la noche sanjuanina. Existían tres
lugares cercanos a la plaza central y de masiva concurrencia
nocturna por aquel entonces. Uno era el bar La Chiquita, por la zona
donde se encuentra el Bingo Provincial. Otro era La Cosechera, una
confitería de alta categoría que estaba al lado del ex cine
Renacimiento. Pero el lugar que visitó Gardel fue el bar La Morisca,
donde acudió con su afán de jugador de naipes.
Las vueltas de la historia
En el momento en que Gardel se subía al escenario en su primera
función, moría el ex presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen. Esta
muerte se conoció en San Juan un día después, pero estuvo presente
en sus posteriores espectáculos.
Uno de los aspectos más relevantes de su paso por la provincia fue
cuando pudo conocer a la familia Cantoni. Éstos, cuya fuerza
política era temida y respetada, aprovecharon los dones y el carisma
del padre del tango para acercarse a él, con el fin de conseguir una
mayor popularidad en la opinión pública. El encuentro ocurrió en la
fonda La Reforma, ubicada por la actual calle 9 de Julio, entre
Catamarca y Santiago del Estero.
La velada entre la comitiva oficial y Carlos Gardel con sus músicos
consistió en una abundante cena con empanadas. Este gesto de
hospitalidad despertó fuertes polémicas en torno a la figura de
Gardel y su afinidad o inclinaciones políticas. Fue en muchas
ocasiones acusado por los conservadores de apoyar al radicalismo.
Pero en realidad, Gardel siempre se “acomodaba” de acuerdo a las
circunstancias, en provecho de poder sostener y garantizar la
expresión de su arte, aunque nunca estuvo afiliado a ningún partido.
Las huellas que dejó
La respuesta por parte del público local fue extraordinariamente
positiva. El carácter de Gardel era siempre agradable, nadie lo vio
alguna vez enojado. “Fue una persona que cuidaba demasiado su imagen
y su salud. Muy profesional y honesto en su actuar, con un estado
físico excepcional. No fumaba y no se excedía en el alcohol. En fin,
un tipo que se ganaba el cariño del público”, relató el Dr. Peña.
Una mañana paseó por la Plaza 25 de Mayo. Avistó al “Jorobado”
Torres, un tipo que se ganaba la vida tocando la guitarra. Al
escuchar sus melodías se le ocurrió recitar varias piezas de tango
acompañado por el “Jorobado”. Ese momento logró que todos los que
pasaban por ahí se detuvieran a escucharlos. Y tuvieron el orgullo
de ser testigos de una leyenda viviente que hoy cumple 73 años de su
trágica muerte. GT.MP.