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Grupo 7
Unión fue víctima de su impotencia
El
Chacarero jugó en un muy nivel y los azules pusieron todo pero
no les alcanzó para lograr el milagro. Abba, Alaniz y Bauzá, los
goleadores.
Será una noche para olvidar rápido. Unión volvió a cometer
errores y los pagó caro. Los goles llegaron en el momento justo
y esta vez no hubo milagro. Fue goleada y hasta una derrota con
mucho dolor ante un San Martín de Mendoza que jugó su mejor
partido y lo demostró ante el Azul que derrochó entrega pero no
le alcanzó porque fue víctima de su propia impotencia.
La apertura, cuando todo pintaba para un lapso monótono, con
acciones lejos de los arcos y contadas emociones, llegó en el
momento menos pensado. Y de la peor manera. De ésas que duelen,
que dan bronca, que se sufren... y que, en definitiva, cuestan
remontar. Es que tras un centro desde la izquierda, cuando
apenas se jugaban 9m., el guardapalos Carlos Biasotti se elevó
con el firme propósito de hacerse de la pelota. Sin embargo, de
manera tonta e increíble, se le escapó de entre las manos. Por
allí deambulaba Fernando Abba, que ni lerdo ni perezoso,
aprovechó el regalito y la empujó hacia la red para el delirio
de los Chacareros.
Después comenzó a arrimarse el cuadro sanjuanino. Lo tuvo un par
de veces Federico Acevedo, pero en uno le faltó suerte ante la
intervención de Batistella y en el otro careció de puntería.
San Martín, que se las veía fea por el empuje y la garra de los
sanjuaninos, equilibró y empezó a arrimarle peligro a Biasotti.
Y el arquero azul se reivindicó ante dos remates muy peligrosos:
a los 20m., un cabezazo de Reggi; y a los 32m., un zapatazo de
Fernández.
Si Unión fue pura entrega en el primer tiempo, en el segundo
tampoco cambió porque en el arranque del complemento el conjunto
Chacarero pegó de nuevo con un golpe bajo. Fue un tiro libre
perfectamente ejecutado por Carlos Alaniz y en el cual no pudo
hacer nada Biasotti.
Después de eso, San Martín manejó con tranquilidad y se
aprovechó de la aceleración del equipo de Cabello. No encontró
respuestas en los cambios y se fue diluyendo en su propia
impotencia.
El final lo encontró perdido y sin saber qué rumbo tomar. Y de
no ser por el mismo Biasotti, que salvó cuatro pelotas
increíbles, hubiera sido una goleada mayor.
Ahora es el tiempo de replanteos tácticos y de mirar para
adelante porque hay siete partidos por jugar antes del final. Y
Unión, que tiene gente capacitada, puede recuperarse pronto... |