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Alberto Sileoni, ministro de Educación de la Nación

“Sólo el 50% de los alumnos termina el nivel secundario”

 

La realidad de la escuela secundaria, la necesidad de implementar urgentes cambios para evitar el aumento de la deserción escolar y el rol de los padres fueron algunos de los temas abordados con el titular de la cartera educativa del país.

 

La decisión de las autoridades educativas nacionales de aprobar modificaciones en el nivel secundario originó una nueva polémica. En dialogó con Diario El Zonda, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni defendió el documento aprobado por el Consejo Federal de Educación hace más de una semana e informó que el actual sistema de educación secundaria no incluye a todos los chicos. Con voz clara y pausada, el funcionario nacional anticipó algunas de las medidas que se aplicará en 2010.

¿Cuáles son los motivos que impulsan los cambios en el nivel secundario?

El diagnóstico es que la escuela secundaria, tal como está, necesita una revisión porque está pensada para otra sociedad más homogénea. Queremos que todos nuestros hijos vayan a la escuela lo mejor posible, con 13 años de escolaridad obligatoria. Éste es un desafío nuevo que tenemos como sociedad. Nadie piensa en hacer una escuela nueva, menos exigente. El gran desafío es hacer una escuela secundaria igualmente exigente en la cual todos puedan estudiar. La realidad es que algunos no la terminan y es una batalla que tenemos que dar políticamente y técnicamente. Algunos miran con nostalgia un pasado de oro que no ocurrió, porque aquella escuela en la que nos hemos formado era buena pero atendía a menos del 40% de la población que debía estar adentro de ella.

¿Cómo será la nueva escuela secundaria?

Un escuela en la cual debe haber lengua, matemática, idioma extranjero en todos los años e incorporación de las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza - aprendizaje. Además de la inclusión de saberes de la vida cultural y social. Tenemos que incorporar quizá materias y espacios opcionales para los alumnos. Hay 6.000 escuelas en todo el país y aspiramos a llegar, el año que viene, a las primeras 3.000 con planes de mejoras, que son intervenciones presupuestarias. Tenemos que construir, con las comunidades escolares, objetivos para mejorar la calidad educativa para incluir más. Estamos pensando en alternativas pedagógicas que garanticen más inclusión como aulas de aceleración y escuelas de ingresos. Hay muchas buenas experiencias en todas las provincias argentinas y tenemos la obligación de darlas a conocer. Hay otras líneas de acción para mejorar la infraestructura. Esto nos va a permitir trabajar con 1.000 escuelas por año con mejoras básicas. Incorporamos 250 mil computadoras personales para los docentes y chicos de las escuelas técnicas, libros y becas.

¿Y en materia de recursos humanos?

Debemos trabajar para concentrar los horarios de los docentes y pensar cómo hacemos para que haya menos ausentismo de los profesores. En algunas jurisdicciones hay más ausentismo del que debería haber. Hay que crear la figura de un adulto que esté un tiempo más completo en la escuela y que podemos denominarlos tutores o facilitadores. Ellos podrán seguir más de cerca la trayectoria de los chicos y acompañarlos en las instancias de diciembre y marzo para rendir los exámenes. Pero no sólo nos preocupa el ausentismo de los docentes también nos inquieta el ausentismo de los alumnos. Vamos a poner en vigencia, en algunas provincias y municipios, un programa de detección temprana del ausentismo escolar. Cuando un chico falta dos o tres veces debe haber una respuesta rápida desde la escuela para que esto no ocurra. Todas las escuelas en dos años deberían tener instancias de participación juvenil, regímenes de convivencia que los vincule con un trabajo solidario, orquestas y parlamentos juveniles.

¿Los alumnos tendrán más facilidades?

Pensamos que la escuela no debe ser un ¡viva la pepa! La escuela es una institución dirigida por adultos en la cual no tenemos que discutir las normas centrales de su funcionamiento como, por ejemplo, si está bien el horario o si es correcto insultar o no. Eso no se discute pero hay otras cosas que sí, como puede ser la utilización de un gimnasio. Habrá un régimen de sanciones. No como andan diciendo que desaparecían las sanciones y que en algunas provincias también las amonestaciones.

¿Por qué cree que la decisión de realizar estas modificaciones ha recibido críticas?

Muchos han levantado las críticas a partir del título de la nota de un diario. Ni siquiera han leído la nota del diario. Hay una banalidad en la discusión que, la verdad, es preocupante en la Argentina. Muy pocos han leído el documento. Los ministros no pensamos en una escuela sin sanciones, más fácil y sin normas. Jamás nadie piensa una cosa así. Siempre el cambio provoca una especie de tensión. La escuela pública secundaria se está revisando en todo el mundo. Hace poco participé de la reunión de la UNESCO donde tuve la posibilidad de hablar con el ministro de educación de Francia, quien me comentó que le están declarando la guerra al abandono escolar porque se van los hijos de los inmigrantes. En los Estados Unidos dejan las aulas los negros y los latinos, y no se van los blancos. Es decir, que no es sólo un problema argentino. En España hay una generación que la llaman “NI” porque no estudian ni trabajan. La deserción escolar también es un problema que se manifiesta en otros países y en otros sectores que son vulnerables, como los inmigrantes, los negros y los latinos. Acá son nuestros compatriotas y son más pobres. Y sobre esta realidad hay que trabajar. Podríamos hacer una escuela formidable pero con la mitad de los alumnos.

¿Qué índices de abandono escolar tiene el país?

La Argentina tiene una tasa inicial del secundario, que puede ser considerada buena y una tasa de egreso pobre. Es decir, en la actualidad inician el nivel secundario sólo el 80% de los alumnos, de los cuales sólo terminan el 50%. Perdemos muchos chicos en el camino, más allá de las tasas de deserción por provincias que en algunas serán mayores que en otras. Ahí hay un problema, como lo es también la repitencia de los alumnos en términos nacionales. Repitencia y abandono son secuencias de una misma historia. Hay que trabajar para que no se vayan los que están adentro y retenerlos. Por eso, es tan importante lo que sucede afuera de la escuela, que los papás tengan trabajo, que haya 4 millones de puestos de trabajo. Porque si el papá tiene trabajo, el chico se retiene en la escuela. Los educadores tenemos que para el drenaje y después la tarea será incorporar a los que están afuera.

¿Qué deben hacer los padres ante esta realidad?

Tienen que exigir a las autoridades responsabilidad y eficiencia, porque somos los primeros que tenemos que garantizar que los docentes no falten. ¡Pero, por favor ayúdennos y acompáñennos con la escolaridad de sus hijos! Los papás están presentes en la escuela de mayor a menor. Acompañan mucho en el nivel inicial, bastante en la primaria y luego van desapareciendo. Y en la secundaria los necesitamos también. Tienen que hablar con los chicos porque podrán tener la mejor escuela y los docentes más calificados, pero si no tienen ganas de estudiar, es muy difícil. Los adolescentes deben querer estudiar y hay que derrotar el clima de la época en términos de querer sólo cosas amenas. La escuela es un lugar extraordinario para generar afectos que nos acompañan toda la vida pero también es un lugar para aprender. El aprendizaje siempre es placentero en lo profundo, porque es la curiosidad de saber más, pero a veces exige mucho esfuerzo. Hay muchas cosas que reconstruir en nuestro país en base a un tejido social. Muchos chicos no han advertido el valor del trabajo porque hay una pobreza intergeneracional. ¿Cómo se construye el valor de trabajo en los alumnos si no vieron a sus padres trabajar? Si estuvieron con ellos en su casa un día miércoles o jueves por la tarde. Nosotros tuvimos la suerte de no ver a nuestros padres de lunes a viernes o sábado porque trabajaban. Y ése es un valor que se mama con la leche materna.

¿Existe el presupuesto necesario para realizar estas modificaciones?

El gobierno nacional va a acompañar. Hay recursos destinados para becas y compras de libros. Los gobiernos provinciales hacen un esfuerzo grande. Necesitamos un poco de tiempo. No es posible en dos años cambiarlo todo, pero es posible sentar la base de una nueva escuela.

¿Qué respuesta espera de los docentes?

Los docentes deben entender que una nueva escuela debe ser para todos. Creo que en su mayoría comprenden el desafío y les pedimos sigan realizando el esfuerzo que están haciendo.

¿Los gremios docentes conocen estas modificaciones?

Hemos hablado con ellos y lo seguiremos haciendo porque nos interesan sus opiniones. Quiero llevar tranquilidad porque esta reforma no trae un sufrimiento institucional. No habrá desplazamiento de profesores y cada provincia decidirá cómo se aplicarán los cambios. Pero coincidamos en que la escuela secundaria que hoy tenemos no da soluciones y tenemos que tener la responsabilidad de generar otros caminos.

¿Los alumnos podrán ser expulsados de una escuela por faltas graves?

Si la pregunta es que el alumno podrá hacer cualquier cosa y quedarse en la escuela, la respuesta es no. Puede haber situaciones en las que el chico no pueda sostenerse más en la institución por falta grave y tengan que concurrir a otro establecimiento educativo. Lo que no podemos hacer es expulsarlos del sistema educativo. La consecuencia de expulsar a los chicos de la escuela es empujarlos a la esquina para que fumen porros y tomen cerveza, y de este modo se transforme en un marginado más. Con esto no quiero decir que a los chicos hay que perdonarles todo, sino que tienen que tener reglas claras y sanciones. El Estado debe siempre, a diferencia de otras épocas, asegurarle el servicio de educación donde los jóvenes estén. Por ejemplo, si un chico debe alojarse en un instituto de menores porque cometió una falta grave, ahí debe llegar el sistema educativo.

¿Cómo se darán a conocer estas reformas que se quieren implementar?

Discutimos los documentos fundamentales en el Consejo Federal de Educación y cada provincia construirá los canales de comunicación. Además, habrá un lanzamiento oficial cuando se aprueben los dos documentos restantes con publicidad y afiches.

¿Se modificará el régimen de calificación?

La forma numérica de evaluación se mantendrá. Queremos hacer una escuela para todos pero también exigente.

¿Qué aspectos de la vida social afecta a la educación de los chicos?

Claramente, la pobreza. Es un enorme obstáculo educativo y es la variable que mejor explica el rendimiento de los alumnos. No es lo mismo estudiar con libros, en buenas condiciones que sin ellos. Si el papá del chico tiene trabajo y hay armonía familiar todo es diferente. RT

 

 
 

 

 

 

 

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